¿Puedo negarme a la instalación del ascensor?

La instalación de ascensor en una comunidad resulta una obra de cuantía elevada y por tanto, discutida y mal avenida en la mayoría de casos. Todo ello, sumado a cierta confusión que plantea la LPH en la redacción de los arts. 10.1b y 17.2.

¿Puedo negarme a la instalación del ascensor? es una de las preguntas más recurrentes.

Y para contestar a ella, debemos tener en cuenta diferentes aspectos:

¿Está promovido desde dentro de la propia comunidad?, ¿viene por parte de la Administración?

Si la instalación parte desde una iniciativa de la propia comunidad, debemos tener en cuenta lo siguiente:

  • Si atendemos al art. 10.1b, entenderemos que es obligatoria su realización, con el fin de garantizar la accesibilidad universal al edificio y sean requeridas a instancia de los propietarios en cuya vivienda o local vivan, trabajen o presten servicios voluntarios, personas con discapacidad, o mayores de setenta años, con el objeto de asegurarles un uso adecuado a sus necesidades de los elementos comunes.
  • Por el contrario, en aplicación del art. 17.2 LPH, resulta no obligatorio, al dejar sin efecto lo establecido en el artículo 10.1.b, requiriendo el voto favorable de la mayoría de los propietarios, que, a su vez, representen la mayoría de las cuotas de participación, entendiendo tal mayoría como una mayoría simple. De forma que quedarán obligados a la realización, si el importe de la derrama es inferior a 12 veces la cuota ordinaria mensual.

Por lo tanto, podemos decir que la instalación de un ascensor que tenga por motivo, salvar las barreras arquitectónicas, siempre y cuando, no supere 12 veces la cuota mensual ordinaria, descontadas las ayudas y subvenciones correspondientes, resultará obligatoria y por tanto, asumirán directamente como obligatoria la correspondiente derrama todos los propietarios. Si por el contario, superara la cuantía señalada y/o no cumpliera el resto de condicionantes, estaremos a lo determinado en el art. 17.2 LPH, requiriendo la aprobación de la (doble) mayoría simple, tanto de cuotas de participación, como de propietarios.

Por el contrario, si la instalación del ascensor viene a instancia de la Administración, basada en el art. 111 de la Ley 2/2011 de economía sostenible, devendrá obligatoria, incluso cuando, la ejecución de la misma, supere lo establecido en el art. 17.2 LPH. Es decir, no cabe votación de los propietarios, siendo suficiente la presentación de la derrama correspondiente para sufragar las obras determinadas por la Administración, es este caso el ascensor.